Sobre mí
Soy Omar Fraija y fotografío bodas en Colombia. Cuento cada historia entre dos miradas: la espontaneidad de lo que sucede y la intención de una fotografía editorial.
Observo sin interrumpir para que las emociones sean reales, y también creo: cuido la luz, la composición y la dirección. Una boda merece recordarse como se sintió y verse como merece.
Mi propósito
Que vivan su boda con naturalidad y se vean como protagonistas de una editorial.
Hay momentos que no necesitan dirección —una mirada, un abrazo, una lágrima— y ahí solo observo y me anticipo. Otros los construimos juntos: los guío con naturalidad, les digo qué hacer con las manos, cómo moverse y dónde mirar. No necesitan saber posar; de eso me encargo yo.
“Los volveríamos a elegir sin dudarlo — cada hora que le dedicaron a nuestra boda se nota en unos recuerdos así de bonitos.”
— David & Mónica
Creemos algo bonito juntos.
Crecí en Colombia, el país del realismo mágico, donde lo extraordinario convive con lo cotidiano y la belleza aparece donde menos la esperas. Crecer aquí me enseñó a mirar distinto: a encontrarla en los contrastes, en la luz, en los colores, en las personas y en esos pequeños instantes que podrían pasar desapercibidos. Mucho antes de tener una cámara, Colombia ya me estaba enseñando a observar.
Cuando descubrí la fotografía entendí que había encontrado mi manera de contar historias. Busco imágenes que no solo sean bellas, sino que hagan sentir algo: unas nacen de momentos espontáneos y otras las construimos con intención. Con los años aprendí que fotografiar también es saber cuándo observar y cuándo intervenir, cuándo dejar que la vida suceda y cuándo convertir una idea en una imagen.
Quizá esa sea la huella que dejó en mí crecer en el país del realismo mágico: aprender a encontrar algo extraordinario en momentos que, para otros, podrían parecer cotidianos.